JAVIER VARELA GUILLOT: Homenaje en su aniversario.
Cada 8 de mayo se nos vuelve a hacer presente la misma certeza: la obra permanece, pero la ausencia pesa. En la noche del martes 8 de mayo de 2018, Javier Varela Guillot se despidió en A Coruña, dejando una trayectoria que lo situó entre los artistas más reconocidos de Galicia en su género: un creador de vocación temprana, formado en música y bellas artes, que encontró en la acuarela un idioma propio para decir el mundo.
Quienes lo conocieron de cerca recuerdan su disciplina silenciosa y su manera de mirar: la costa, las marinas, los cielos cambiantes, el gesto humano; todo convertido en luz, reserva de blanco, delicadeza de trazo y emoción contenida. Él mismo resumía su afinidad con el medio con una frase que repetía con naturalidad:
“La acuarela es la técnica que va mejor a mi temperamento.”
(1933 - 2018) - D.E.P.

Aunque la acuarela fue su voz más reconocible, Javier Varela Guillot no se limitó a una sola técnica. A lo largo de su vida trabajó también pastel, óleo y acrílico, además de otros procedimientos, explorando distintos soportes y acabados sin perder esa constante que define su obra: sensibilidad por la luz, equilibrio del color y una mirada serena sobre el paisaje y la figura. Por eso, en COTTA Galería no solo se conservan acuarelas: también pueden encontrarse piezas en estas otras técnicas, que permiten descubrir matices diferentes del mismo autor.
Este recordatorio quiere añadir algo que muchas notas públicas no dijeron: la historia de Javier no se entiende sin Esperanza Cotta, su esposa y compañera. Su apoyo en la vida diaria, en los años de enfermedad y en el tramo final, sostuvo lo esencial cuando todo se volvía difícil: acompañar, cuidar, ordenar, y al mismo tiempo preservar la dignidad del artista y la serenidad del hogar. Ese amor discreto también forma parte del legado.
Hoy, desde COTTA Galería, compartimos este homenaje con un propósito íntimo y otro público: honrar su memoria y acercar su obra a nuevas miradas. Muchas de las piezas que conservó en vida siguen siendo la manera más honesta de reencontrarnos con él: una pintura que conmueve sin estridencias, con esa “limpieza” y sensibilidad que no necesitan alarde.
Homenaje compartido por amigos cercanos.
